1) me vino a los 12, me enojé con el mundo por, no sé, 4 días y al 5º me olvidé del asunto. me acuerdo que estaba en el colegio de monjas, fui al baño porque sentía que algo andaba pasaba. me encerré en el cubículo, me bajé las medibachas y la bombacha así parada de espaldas a la puerta. me dio bronca, por suerte ya estabamos en inglés y ponele que faltaran unos 40 minutos para irnos. me levanté la bombacha, me acomodé las medibachas y volví al aula.
creo que mi primera reacción fue negar, as usual. no hice nada, ni siquiera atiné a limpiarme, nada. menstrué y fin. me embolaba soberanamente toda es parafernalia pelotuda de hacerse señorita. todas largaban un olor inmundo y manchaban las sillas. por suerte eramos todas pibitas y no había que esconder tanto el asunto, igualmente había pelotudas que no querían contar, cuchicheaban. te preguntaban si te había venido como si fuera competencia. en mi grado fui la 4. a mi mejor amiga le vino a los 10 y se quiso matar. la acompañé en los peores momentos. agradecí siempre no tener dolor de ovarios, que me viniera poco y no ser tan hormonal en cuanto a los olores.
a la salida del colegio me vino a buscar sabi y le dije "cuando lleguemos a casa, te tengo que decir algo". hinchó muy poco las pelotas para que le contara en el camino pero cuando me emperro con algo, por suerte, cumplo. en casa, me senté en el banco largo de la cocina y le dije. "me vino". creo que se le mojaron los ojos y yo me puse a llorar de la bronca. me abrazó y su único no consuelo fue "ya sé, es una cagada." salió disparada al farmacity.
me trajo unas toallitas de rebelde way. la odie. me quejé de que era la cosa más incómoda del mundo y exigí tampones. no me dejó, no me los quiso comprar (otra pelotudes atómica), mandó alguna forrada de "sos muy chica" y me los tuve que fumar hasta que entré a primer año y me los empecé a comprar yo sola.
2) el primer y único cuento que escribí para el taller de redacción en la facultad se llamó "menarka" con k. no voy a mentir, fue un poco lo que pasó en el punto 1) pero mucho más dramático y hardcore. me saqué un 10, con una acento mal puesto y el chabón me amó. después dejé la carrera y no fui más. cuando se enteró que arranqué con edición y que él un poco el que me empujó a eso, me gané su corazón y cada tanto pregunta por mi a mis amigas.
3) cuando no cuento los días y me sorprende la sangre actuo igual que cuando me vino por primera vez. voy al baño, me bajo la bombacha, atestiguo que efectivamente me vino y me subo la bombacha. lo que haga después siempre depende de donde esté.